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Elegir la mejor LNB

Algunos fabricantes o
distribuidores promocionan las LNB’s anunciando valores muy bajos. ¿Es
esto realista? El presente artículo explica por qué hay que ser prudente
con este tema y los puntos a tener en cuenta a la hora de elegir un buen
conversor. También analiza qué es el ruido de fase, más significativo
en la recepción que el factor de ruido.
Para comprender bien los diferentes parámetros que definen una LNB, lo
mejor es analizar su funcionamiento. El esquema de la figura 1 permite
seguir la distribución de la señal, desde el momento en que es recogida
de las pequeñas antenas (H y V), hasta su salida por la toma F en la
Banda Intermediaria Satélite (BIS). Nos daremos cuenta de que cada una de
las antenas viene seguida de un triángulo; éste representa a un
amplificador. Es el primero de la cadena y también el más importante
porque el nivel de señal es muy débil. Dicho amplificador tiene que
introducir el mínimo de ruido, como todos los circuitos electrónicos que
le siguen. El caso es que el ruido nunca se atenuará, al contrario,
cuando más se amplifique, más presente estará. Es este principio el que
nos obliga a no emplear en las instalaciones actuales amplificadores
complementarios entre la LNB y el receptor digital.
Si seguimos la distribución de la señal, veremos un rectángulo, Band
Pass Filter o Filtro de Banda de Paso (BPF), que permite deshacerse de las
frecuencias indeseables. Este filtro viene seguido de un mezclador (MIX),
que realiza la función frecuencia BIS=frecuencia recibida, menos
frecuencia del Oscilador Local (OL), además de otro filtro Low Pass
Filter o Filtro de Bajo Paso (LPF) y de las dos etapas de amplificación
final. Esta sucesión de circuitos dedicados a funciones bien
definidas son otras tantas fuentes de degradación de la señal; todos
ellos deben responder a dos imperativos: ruido mínimo y distorsión por
ruido de fase, también mínima.
Causas del ruido
Hay que recordar que todo conductor o semi-conductor, cuando es atravesado
por una corriente, es la fuente de una agitación “atómica” y térmica.
Para que la corriente exista los electrones libres están en movimiento. A
esta agitación se corresponde una potencia disipada, esencialmente, por
frotación, a la que corresponderá una elevación de temperatura del
conductor o del semi-conductor. A partir de este fenómeno, se define una
temperatura denominada “temperatura de ruido”, que viene dada en
Kelvin (K). Esta se relaciona con la potencia disipada por el
intermediario de la constante de Boltzmann, de la temperatura real del
conductor o semi-conductor y de la banda de frecuencia en la que trabaja
el componente. Inmediatamente, comprendemos que esta temperatura de ruido
(y el factor de ruido que le corresponde) no puede ser nula, a menos que
el componente sea a 0 K, es decir, a –273º C. Y como esta temperatura
de ruido o factor de ruido depende directamente de la temperatura
ambiente, cuando mayor sea, peor será el factor de ruido; esto explica la
degradación de las características de una LNB, cuando hace demasiado
calor.
Definición del factor de ruido

El verdadero factor de ruido F LNB está definido a partir de una
temperatura de referencia T0 por una relación simple F LNB=KTO. Si T LNB
representa la temperatura de ruido de la LNB, el factor de ruido se
explica según la relación F LNB=1+T LNB/290 o incluso, T LNB=290 (FLNB-1).
Para obtener la “cifra de ruido” NF o Noise Figure, en inglés, basta
con convertir el factor de ruido en decibelios con la relación NF=10log10
F LNB o F LNB=10 NF/10. Tomemos un ejemplo concreto: Si una LNB tiene un
valor de ruido NF de 0,6 dB, el factor de ruido F LNB tendrá por valor
1,14 y la temperatura de ruido T LNB, 42,96 K. En la tabla 2, encontramos
la correspondencia entre cifra de ruido (en decibelios, dB) y temperatura
de ruido (en K). Así, constatamos que cuanto más baja es el valor de
ruido, también menor es la temperatura de ruido. Del mismo modo, en dicha
tabla encontramos otras dos columnas: una da el nivel de ruido en dBuV y
la otra, el mismo nivel en uV, calculado en una carga de 75 Ohms. Esta
correspondencia resulta de la definición de la temperatura de ruido, que
se corresponde con una potencia disipada en Watios. Por ello, es lógico
convertir esta temperatura de ruido en el nivel de señal correspondiente.
Es el valor mínimo del nivel de ruido el que será observado en la salida
de la LNB. Recordemos que lo que se entiende por “relación señal/ruido”
o S/N en realidad se corresponde a la relación de la amplitud de la señal
útil con la amplitud del ruido presente en la señal: cuanto mayor es
dicha relación (también explicada en decibelios), mejor será la
“legibilidad” de la señal en relación a dicho ruido.
Factor de ruido y señal digital
En el caso de las señales analógicas, el factor de ruido y la relación
señal/ruido son dos elementos fundamentales. En el caso de las señales
digitales, si estos parámetros han de conservar valores buenos, éstos no
son los únicos importantes: el ruido de fase es un parámetro muy
significativo y a menudo, el más importante. ¿Por qué es esto así?
Porque la transmisión de señales digitales utiliza la modulación de
amplitud en cuadratura o QAM, que permite obtener, a partir de dos señales
bautizadas I y Q, una constelación de puntos que se corresponde a los símbolos
transmitidos. En e caso del satélite (DVB-S) sólo son utilizados cuatro
puntos o estados, que se corresponden a las cuatro bases de un cuadrado.
Esta modulación particular se denomina 4-QAM o Quadrature Phase Shift
Keying (QPSK). En el caso del cable (DBC-C) y la televisión digital
terrestre, se necesitan 64 etapas para disponer de una señal más
robusta: estamos hablando de 64-QAM. Si estas diferentes etapas o puntos
no ocupan sus respectivas posiciones (las cuatro bases del cuadrado para
el QPSK), la descodificación de los datos sufre una perturbación:
aparecen pixelizaciones y cortes en la imagen. Esta dispersión de las
etapas trae como consecuencia un desfase que incide en la transmisión: es
lo que técnicamente se conoce como ruido de fase. Estas cuatro etapas
deben permanecer estables para que la demodulación quede asegurada, sea
cual sea la frecuencia de transmisión de la señal, sobre todo el tendido
de la BIS, para que sea precisa.
Ruido
de fase
Volviendo a la LNB, comprenderemos que todos los circuitos de amplificación,
filtrado o conversión de frecuencias pueden ser la fuente del ruido de
fase. Para evitar estos problemas todos los circuitos tienen que ser
perfectamente estudiados y ser objeto de medidas, de modo que se puedan
apreciar estos efectos. Esta es la razón por la que un fabricante serio
tiene que tener en cuenta el resultado de las medidas y no contentarse
solamente de dar el valor del factor de ruido a la recepción digital.
Para poder apreciar el ruido de fase se mide la dispersión de estos
puntos con un ciclo de 360º. Esta medida viene efectuada en relación a
las frecuencias del Oscilador Local, en una banda de frecuencias
determinada en relación a ésta (1 kHz, 10 kHz, 100 kHz y 1 MHz). El
resultado de la medida se explica en decibelios ciclo por hertzios o dBc/H.
Este tipo de medida sólo se puede realizar en un laboratorio. Les damos
los valores mínimos de este ruido de fase espectral: -50 dB @1 kHz, -75
dBc@10 kHz y –95 dBc@100 kHz. Como ejemplo, la figura 3 reproduce las
características de una LNB de la marca Swedish Microwave (SMW). En ella
notamos que los valores dados son mejores que los valores mínimos
requeridos. También podemos notar que el factor de ruido dado sólo es de
0,8 dB.
Todo lo que hasta ahora hemos dicho no sólo se aplica a la LNB, sino
también a todos los componentes protagonistas de la transmisión, en
especial, a los conmutadores, que también pueden tener ruido de fase, lo
mismo que un polarizador magnético. Estudiando con atención la tabla 3,
debemos fijarnos en la línea “Output VSWR”. Aquí, VSWR se refiere al
ROS o relación de las ondas estacionarias. También este parámetro es
importante en una instalación: explica la facultad de facilitar el tránsito
de la señal entre la fuente y el receptor y de aprovechar el máximo de
energía: cuanto más importante es el ROS, menor será la energía
transmitida. Pero si no llega a su destino, entonces significa que crea
perturbaciones. Para fijar una medida, el valor del ROS no debe sobrepasar
2 (lo que corresponde al 89 por ciento de la energía transmitida); este
valor figura en las características de la tabla 3. Además, dicho valor
no debe ser sobrepasado en todo el ancho de la banda BIS. De lo contrario,
se producirán accidentes, como la desaparición de ciertos programas (a
las frecuencias correspondientes a valores elevados de ROS). En una
palabra, una LNB, al igual que cualquier otro componente, tiene que tener
una respuesta lo más lineal posible. Sus características han de ser
estables en toda la banda BIS. Para un fabricante es tentador dar los
mejores valores, pero ¿para qué frecuencias? Hace tiempo, las LNB’s
integraban una ficha de control donde figuraban sus características en
toda la banda BIS y a menudo, los fabricantes otorgaban el peor valor y no
el mejor.
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